Mercado laboral
Reforma laboral: tres años después, ¿qué ha cambiado para los trabajadores?
Datos de la Seguridad Social e INE en mano, evaluamos el impacto real de la reforma que transformó la contratación en España.
La temporalidad cayó, pero el debate sobre la calidad del empleo sigue abierto
La reforma laboral aprobada a comienzos de 2022 tenía un objetivo central: reducir la altísima temporalidad del mercado de trabajo español, que durante décadas había superado el 25 % de los contratos, muy por encima de la media europea. Tres años después, los datos de la Seguridad Social confirman una caída sustancial: la temporalidad se situó en torno al 15 % en 2024, un descenso de más de diez puntos porcentuales en poco tiempo. Los contratos indefinidos representan ya la mayoría de las nuevas altas, lo que supone un cambio estructural sin precedentes en la estadística española. Sin embargo, los sindicatos y algunos economistas advierten de que parte de esa mejora se ha canalizado hacia la figura del contrato fijo-discontinuo, que ofrece seguridad jurídica pero no garantiza una jornada continuada a lo largo del año. En sectores como la hostelería, el comercio y el turismo — pilares de la economía murciana y levantina — muchos trabajadores siguen experimentando la misma irregularidad de ingresos de antes, aunque con un contrato nominalmente indefinido.
Salarios, convenios colectivos y lo que la reforma no resolvió
Uno de los efectos más valorados de la reforma fue la recuperación de la ultraactividad de los convenios colectivos, que impide que los acuerdos entre empresa y trabajadores caduquen sin ser renovados, protegiendo así las condiciones pactadas. Esto ha dado más poder negociador a los sindicatos en sectores con alta sindicalización, y ha contribuido a que los salarios pactados en convenio hayan crecido por encima del 4 % de media durante 2023. No obstante, en pequeñas y medianas empresas sin convenio sectorial fuerte, la aplicación práctica ha sido más desigual. La brecha salarial de género — que el Banco de España estima aún en torno al 18 % en términos de salario hora — tampoco ha recibido un impulso correctivo directo de la reforma. En definitiva: la norma ha mejorado indicadores clave de cantidad y estabilidad del empleo, pero la calidad real del trabajo — salarios suficientes, jornadas predecibles, conciliación efectiva — depende también de factores que ninguna reforma laboral puede resolver por sí sola.
